Mi encuentro con la música cristiana

Era a principios de los noventas cuando me invitaron a la iglesia “Amor Viviente”. Me prestaron un cassette de Marcos Witt y quedé fascinado con esta nueva onda religiosa que no sabía que existía. Parecía una mejor alternativa que la música secular que escuchaba en las radios del pueblo.

La euforia y la emoción de los conciertos en vivo que transmitía esta música no se parecían a la solemnidad de los himnos a los que estaba acostumbrado. Aquí había algo verdaderamente bueno, y lo mejor era que concordaba con mis raíces protestantes. El viejo evangelio, con una nueva presentación más dinámica, a ritmo de rock. Excelente.

Esta música parecía hacer descender la misma prescencia de Dios. No hay dudas de que Dios existe cuando podemos experimentar su prescencia en el culto. Cómo dice la canción de Danny Berríos: “Mi dios es real, por que lo siento en mi ser”. Y no eran emociones pasajeras, había un efecto positivo general, me sentía mejor. Seguí yendo a la iglesia, dejé de escuchar la música mundana como la de Guns ‘n Roses que estaba de moda, por ser diabólica y contener mensajes satánicos.

Ahora pienso y siento en forma diferente respecto al cristianismo. Pero la música cristiana ha llegado para quedarse, ya no es underground. Ahora son pocas las iglesias con himnarios, o con manifestaciones culturales folklóricas. El culto estandarizado al “estilo Marcos Witt” ha invadido las iglesias evangélicas. Se ha convertido en la nueva ortodoxia levantar las manos, aplaudir, orar en voz alta y todo eso.

La música cristiana se ha mercantilizado. Ha perdido la chispa original. Hasta reggaetón cristiano hay. Death metal cristiano. Cualquier música de moda la hacen cristiana.

Debería de haber límites. Ritmos con claras connotaciones sexuales no casan bien con el mensaje cristiano de castidad. Pero ahora se hace de todo para atraer conversos. El fin justifica los medios.

Marcos Witt ha seguido la misma línea, aunque también ha introducido elementos comerciales: música ranchera y ritmos tropicales. Recientemente lo he oído predicar en Lakewood, y me resulta poco convincente. Para predicar no es suficiente con tener entusiasmo, se necesita algo de agudeza (wit).

Por mi parte, mi música cristiana preferida, la que recuerdo con cierta nostalgia, no es la música de “alabanza y adoración”, mucha de la cual ahora me resulta ingenua, sino la música en inglés del grupo Petra y algunas baladas clásicas de Danny Berríos (Danny Berridos).

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5 comentarios

  • Aaron Ortiz

    Hola Ardegas,

    Estoy de acuerdo, casi no oigo música Cristiana en español ahora, y la transformación de Marcos Witt tampoco me gustó.

    Cuentame, porque la relación de amor/odio con el Cristianismo? Yo he tenido que luchar mucho con la falta de fe este año, pero estoy recuperandome.

  • f.1

    Interesante, yo particularmente antes de profundizar en mi orientación política me dediqué a profundizar mi orientación espiritual.

    Pase de católico liberal, a simpatizante del protestantismo con el que considero hay más afinidad filosófica a mis principios, sin embargo escogí considerarme cuáquero -todo el que crea en la luz interior aunque sea budista puede ser cuáquero- aunque eso sí sin nadie con quien compartir eso, un cuáquero muy solitario (aunqueeso tampoco me molestó mucho realmente)

    Ahora no sé si considerarme cuáquero, aunque tampoco en el pasado me consideré tal rotundamente, he pasado a un apateísmo cuasi-ateo (más bien me da igual), pero a pesar de todo sigo y más que convencido que antes de que tenemos conciencia, vaya curioso misterio, pero ya no trato de darle explicación al origen de la conciencia (o más bien el por qué).

    Y te digo, les entí cierta simpatía a los evangélicos hasta darme cuenta que eran los fundamentalistas de loque yo leía en los libros de teología y también al tratarlos, aunque en su conservadursimo hay algo de los principos protestantes de la libertad de criterio religiosos que aún creo preservan, no sé es una sensación si los comparo con la mayoría de los católicos nominales, no sé si será porque cuáqueros y evangélicos tienen la misma raíz protestante. Aunque esas reservas no han evitado que deteste a los grupos con pandereta y a l música cristiana (que no creo que invite mayormente a la reflexión), se ha incrementeado mi desprecio -sereno eso sí- a los grupos de jóvenes católicos que reclutan a los más detestables de la clase -cuando uno estaba en el colegio-, que llaman la atención de los resentidos, de los reaccionarios, de los sumisos, etc.

    Soy ateo, quizás. Pero según los principos cuáqueros el creer en la existencia de la luz interna, que yo llamo conciencia es el único requisito para ser cuáquero, sin bautizo ni nada más, ni siquiera se necesita creer en Dios. Por eso creo que sigo siendo cuáquero.

  • David Morán

    Soy creyente espiritual, pero lo que menos me gusta del cristianismo es su música. Con excepción de algunas obras de Mozart y compositores y estilos similares. Para gustos los colores y las canciones, dicen.

    Saludos.

  • Ardegas

    Aaron:

    Encuentro en mi experiencia con el cristianismo cosas positivas y negativas. No estoy seguro de cuales pesan más, y de ahí la tensión. Lo que sí sé es que mi experiencia religiosa forma parte de lo que hoy soy; pero lo veo como algo superado.

    F1:

    Creo que puedo identificarme con lo que dices. Una espiritualidad no religiosa y apateísta. Pero actualmente, entre evangélicos y católicos, francamente prefiero los últimos.

  • Nepente

    pagana, panteista, agnostica, catolica… por familia, el cristianismo por cuestiones morales… me gusta. el cuento de dios es complicado, igual pienso que para el que existe, existe, no es creo o no creo, es que si para tal existe, existe.

    para mi cada cual es el dios de su vida, si, para mi somos dios, estoy bastante ya convencida de eso, pero mientras nadie mas se de cuenta estaremos bien, el dios vengativo y observador es como el sida, controla nuestros impulsos.

    un abrazo.