El salmo 23 en la biblia católica Nácar Colunga

Jesús como el pastor del salmo 23

Dios, pastor del justo

Salmo de David

Es Yavé mi pastor; nada me falta.
Me pone en verdes pastos
y me lleva a frescas aguas.
Recrea mi alma
y me guía por las rectas sendas,
por amor de su nombre.
Aunque haya de pasar por un valle tenebroso,
no temo mal alguno, porque tú estás conmigo.
Tu clava y tu cayado son mi consuelo.
Tú pones ante mí una mesa,
enfrente de mis enemigos.
Haz derramado el óleo sobre mi cabeza,
y mi cáliz rebosa.
Sólo bondad y benevolencia me acompañan
todos los días de mi vida,
y estaré en la casa de Yavé
por muy largos años.

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